Lo principal es informarse

Esta mañana mientras hacía muffins en el trabajo ha llegado un hombre mayor preguntando por chocolate sin azúcar. Hacemos algunas tabletas porque tenemos ciertos clientes que las compran de vez en cuando. Pasado un rato entro Romina(la mujer que atiende fuera) a preguntarme que el hombre quería saber el porcentaje de azúcar que contiene nuestro chocolate. Me limpié las manos ligeramente y salí a hablar con él. Después de una charla intensa de 20 minutos explicándole todo, también le hice ver las cosas que podría comer o no en el negocio.

Mucha gente que no tiene idea de nada, se basa en el echo de que si una receta no lleva azúcar es que ya es “Sin azúcar” sin tener en cuenta los demás ingredientes, que de una forma u otra los pueden llevar. En situaciones así me siento un poco “salvavidas” la verdad,en el negocio al no estar mi jefa si viene algún cliente queriendo saber información exacta, las mujeres que antienden se limitan a decirles que no saben nada de eso ya que no está Giusi o en algunos momentos yo. Mejor así que cometer una catastrofe vendiendo algo supuestamente para ciertas mentalidades “sin azúcar” o cualquier otra cosa.
Por desgracia en muchos otros sitios no es así. Parece ser que la avaricia de muchos vendedores les puede antes que mirar por la salud de alguien (después vienen las denuncias y encima se quejan)

Una cosa parecida viví este verano. Hacíamos 15 postres distintos y muchos de ellos eran industriales.Al yo entrar a trabajar, como mi contrato era de ayudante me limité a hacer las cosas que hacen los ayudantes, con la diferencia de que ya sabía hacerlo todo, tenía más soltura y opinaba al respecto de muchas de las cosas que hacíamos para ver si se podían cambiar. Hacía los postres y no tenía que comerme la cabeza para nada en saber cuanto tiempo lleva lo que hay dentro de la cámara o cuanto tiempo podemos reutilizar una mousse. Eso es cosa del jefe de pastelería.Pues bien, un día dando el postre caliente a los clientes en el salón, vino una mujer que es celiaca y le preguntó al jefe de cocina que dulces podía comer o no.
Estas personas no pueden tomar Gluten (proteínas encontradas sobre todo en la harina) Y ese era el ÚNICO concepto que mi jefe de cocina tenía en la cabeza; CELIACOS = NO HARINA. Menos mal, menos mal que suelo tener 10000 ojos cuando trabajo, porque mientras atendía a los clientes dando el postre caliente pude ver de reojo que mi jefe de cocina al boleo le decía que dulces comer o no. Dejé mi puesto rápidamente y fui a decirle que no podía comer nada, él con sonrisa falsa por estar delante de la clienta señaló algunos dulces diciendome “Pero si este, este y este no tienen harina, claro que puede comerlos!” A lo que yo le contesté: “Pues este, este y este que tu dices que ella puede comer son industriales y no tengo ni idea (porque no es mi deber hacer eso) de que aditivos pueden contener y en ellos tener gluten” Amablemente le dijo que al no estar seguro del todo,que fuera al bufete de frutas, y que lo sentía. Menos mal que la clienta era Italiana y no me entendió para nada lo que yo le decía a mi jefe de cocina, por que otras de las grandes mentiras en muchos de los sitios de hostelería es decir “Buenísimo, es una receta de mi —introducir familiar preferido—!!” Cuando en verdad es un paquete de polvos con olor y sabor que al mezclarlo con agua sale ese postre.
Con una mirada no muy amigable hacia mi, me dijo que después del servicio quería hablar conmigo. Supongo que cualquiera otra persona en mi lugar estaría atemorizado por lo que fuese a pasar, pero no era mi caso. Había hecho bien y me sentía orgullosa de poder ayudar a alguien gracias a que me gusta estudiar toda la química relacionada con la pastelería/panadería para en casos así, ser útil.
Después de un largo rato hablando con él en su despacho mientras todos mis compañeros miraban tras la vitrina mi cara de sofocada por que era imposible hacerle entrar en razón de que el gluten NO sólo se encuentra en la harina.Parece ser que me comprendió y no sólo eso, si no que a la semana siguiente pidió al director el libro de los celiacos para saber que alimentos o aditivos lo contienen y no quedar ridículamente (otra vez) delante de algún cliente.En ese momento no lo comprendí, ni lo comprendo ahora, como puede llevar tantos años de jefe de cocina este hombre y no saber algo tan importante como esto. Es la salud de una persona, y no se debe jugar con ello.

Mis horas delante del ordenador buscando informaciones de este tipo, libros comprados en ferias gastronómicas, proyectos personales que me hago para mi misma, en situaciones así me siento orgullosa de mi misma por “encerrarme” días ó semanas aprendiendo estas cosas para poder ayudar.
Cuando estuve aquí mis tres primeros meses haciendo las prácticas en la pastelería, lo que más me gustaba sin duda era ir al otro laboratorio a hacer pastelería sin gluten, mi jefe era un apasionado experimentador y eso me encantaba. Tanto tiempo leyendo cosas y recetas sin gluten y ponerlas en prácticas era para mi algo increíble.
Ahora con un cargo mayor en este nuevo trabajo, estar de encargada no se me hace duro como podía llegar a pensar,porque aunque las otras veces haya estado de ayudante y no tenía que preocuparme de nada en el fondo si que tenía mi propia organización en la cabeza para saber que cosas tenían tanto tiempo, cuales nata, cuales huevos y cuales podían durar más (obviamente no quiero ni comentar la de barbaridades que he podido llegar a ver con ciertos alimentos que supuestamente eran ya para tirar). En mi trabajo anoto todo lo que hago con sus fechas, el tiempo de duración en vitrina dependiendo si el dulce está abierto o no, y si algo sobra y no es para tirar como poder utilizarlo.
Poder decir las fechas de las cosas abiertamente no es algo que se haga en muchos sitios, quizás por temor a que el cliente no compre, pero a la vez sé que es una gran seguridad para el que compra, saber cuanto tiempo tiene lo que se quiere comer (está en todo su derecho de saberlo) ahí es donde se ve tu honradez.
Porque si el cliente no quiere algo porque ya lleva hecho cuatro días, sin problema alguno, sonrientemente y tranquila le digo que me de una hora (depende del pedido) y se lo tendré hecho. Sólo hace un mes que estoy en este trabajo, pero he llenado la tienda de toda clase de chocolates variados,cosas nuevas y eso la gente y los propietarios del negocio lo ven. Por esa razón me suplican casi cada día que me quede más tiempo. Sólo espero que cuando yo ya no esté aquí (Finales de mayo) Se pueda seguir este ritmo, porque la verdad que la cosa va viento en popa.

2 Comments

  1. Por desgracia hay muy poca gente como tú, no se dan cuenta del daño que te hacen al no decirte la verdad, por eso tenemos tantos problemas los celiacos para salir fuera de casa. Me ha encantado tu blog, menuda artista, y si pones algo sin gluten?eh?
    gracias, un saludo

  2. Anonymous

    gracias por ayudar a esta chica celiaca. Ese día fue ella, otro día puedes ayudar a mi hija de 3 años que es celiaca también.
    Los celiacos se encuentra repetidamente con la ignorancia, que es muy atrevida, y en este caso puede ser perjudicial.
    Gracias de nuevo.
    Es tan importante que ayudaste a esa chica, como también a tu exjefe a conocer el problema.
    Fran

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