Aquella noche tan romántica

Kim salía del delicioso baño perfumado que se había regalado cuando, de repente, el teléfono interrumpió aquella sesión de relajación.
-Maldita sea – pensó, mientras corría hacia la habitación para contestar.-Hola Kim, soy Rob. Espero no haberte interrumpido. Se me ha ocurrido llamarte.
A kim, el corazón se le aceleraba más con cada palabra de Rob. Era un chico nuevo que acababa de llegar a la oficina y era muy atractivo, amable y con sentido del humor. Kim había dudado muchos días si darle su número o no y, después de hacerlo, él no la había llamado hasta ese día.
-Eh,no, no me interrumpes. Me estaba relajando un poco después del trabajo -dijo ella, atrancándose a cada palabra. -¿Haces algo esta noche?-preguntó Rob.

Kim se emocionó tanto que creyó que se iba a desmayar pero, al final, consiguió decir:
-No, nada.-Perfecto ¿Te apetece cenar conmigo? ¿A las ocho?-Me encantaría- acertó a decir Kim, un poco más tranquila.-Genial. Te pasaré a recoger a las ocho.
Kim se quedó pegada al teléfono hasta que escuchó que Rob había colgado. Incluso después de colgar, no acababade creerse que Rob la hubiera invitado a cenar ¡Esa noche!
-¡Dios mío! ¿Qué me pongo?- fue lo primero que pensó mientras corría hacia el armario.
Mientras Kim estudiaba qué ponerse, Rob estaba igual de nervioso intentando decidir cuáles serían las flores preferidas de Kim. Quizá era el chico nuevo, pero no estaba ciego y se había fijado en ella desde el primer día.Miró varios ramos de flores y, al final, se decidió por las clásicas rosas rojas.
A las ocho en punto llegó al edificio de Kim y subió, hecho un manojo de nervios. Se quedó dudando un segundo y después llamó.
Mientras tanto, Kim corría de la habitación al baño buscando su perfume favorito. Llevaba días soñando con esa noche y en lo maravillosa que sería. Rob llegaría a las ocho en punto y le regalaría una preciosa caja de bombones.A partir de ahí, la noche sería perfecta.
Cuando escuchó el timbre de la puerta, respiró hondo y se miró por última vez en el espejo de cuerpo enero.Satisfecha,fue hasta la puerta y la abrió, aparentando tranquilidad. Y allí estaba Rob, tan guapo como lo había imaginado.Sabía que, detrás de la espalda escondía la caja de bombones. Rob le sonrió y tímidamente, le ofreció el ramo de rosas. Sin embargo, Kim las miró durante más de un minuto antes de decir:
-Son preciosas,Rob, pero ¿dónde está la caja de bombones?
*”Pequeña historia sacada del libro “El poder curativo del chocolate”
<< ¡El sexo es bueno, pero el chocolate con sexo es todavía mejor!>>

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