Cuándo llegó el chocolate a España

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¡Hola a todos!

Con motivo del día de la Hispanidad quería traeros este post para que descubras lo importante que fue esta fecha para que podamos tener el chocolate en nuestras vidas.

Como sabéis, el origen del cacao está en América. Cuenta la leyenda que el dios Quetzalcóatl robó el árbol del cacao del paraíso donde vivían los dioses y se lo regaló a los hombres, antes de que los expulsaran del paraíso, para que estuvieran bien alimentados, fueran sabios y fuertes.

Aunque Cristóbal Colón llegó a América el 12 de Octubre de  1492, no fue hasta 1502, mientras realizaba una travesía en busca de un paso marítimo de Centro América a Asia, cuando se topó con las semillas del árbol del cacao, pero no les dio mucha importancia.

La primera referencia escrita del Cacao en la cultura española es una carta datada en 1520 en la que Hernán Cortés se refería a este alimento como una fruta con almendra que se vendía molida en tierras mexicanas y que los aztecas utilizaban como moneda.

Viendo el potencial económico del cacao y sus propiedades nutricionales, el conquistador trajo el chocolate a España para presentarlo al rey Carlos V, aunque su sabor no convenció mucho al monarca. 

Al principio, esa bebida especiada y fría no gustó en la corte ¡Les faltaba la receta!

Fue Fray Jerónimo de Aguilar quien envió el cacao junto con la receta del chocolate a través de Cortés, a Don Antonio de Álvaro, abad del Monasterio de Piedra de Nuévalos (Zaragoza).

Esta congregación trabajó el chocolate como brebaje medicinal, para superar sus ayunos y tener fuerzas para trabajar. Fueron los propios monjes los que difundieron el consumo de chocolate entre sus monasterios, aunque había algunas congregaciones que no estaban de acuerdo en su uso, al considerar que su consumo saltarse el ayuno.

Monjes elaboran chocolate en la cocina del Monasterio de Piedra. Nuévalos (Zaragoza)  

Fue en el siglo XVII cuando el cardenal François Marie Brancaccio manifestaría que: «Liquidum non frangit jejunum», es decir, «el líquido no infringe el ayuno». De esta manera la Iglesia aceptó el consumo del chocolate bebido.

Pasado un tiempo, los monjes españoles revelaron el secreto de la nutritiva bebida a los frailes franceses (cuentan la malas lenguas que por “error”) y la popularidad del chocolate empezó a extenderse por todo el país, pero solo podían tener acceso a este manjar las clases con mayor poder adquisitivo.

Como las grandes damas que utilizaban chocolate a la taza para entrar en calor cuando acudían a misa, se convirtió en una bebida selecta que sólo podían consumir las élites. Se servía caliente y se endulzaba con azúcar de caña.

No fue hasta 300 años después, a inicios del siglo XIX, cuando se  convirtió en las tabletas y bombones que hoy conocemos y disfrutamos… pero eso ya es otra historia 😉

 

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